viernes, 14 de marzo de 2008

La chica del carro y Mijaíl


Es una experiencia aterradora subir a una couster limeña Toda la gente apretada sofocada uno que otro punteador que no distingue culo portentoso o pequeño animal o fray angélico. En estos casos sólo el frío la fiebre. Donde yo tomo mi carro siempre se da una pelea una lucha a espadasos por un sitio el carro nos hace correr y obviamente todos corremos persiguiéndolo como una estrella fugaz o el regalo que siempre debieron regalarnos ayer no fue la excepción la lluvia igual da por eso la fiebre y ese dolor de cabeza y de alma porque la cobradora, que en este caso era una fémina menuda y algo condescendiente de ojos, gritaba casi se lamentaba porque como un ejército de cien troyanos los hombres (y mujeres nada benevolentes ni magnánimas) subían y subían arremetiendo sin pena ni gloria por un asiento que les asegurara la felicidad el confort para su largo viaje. Todo sería lo mismo yo mirando por la ventana abierta porque sudo como un pedazo de hielo apresado en un horno de pan y una que otra y otra idea que viene a sentarse en mis piernas y baja y de nuevo se va moviendo la cola colita lalalala pero en este caso un nuevo paradero de esos que se improvisan a cada minuto en la urbe limeña apareció y trajo no sé si una sorpresa o algo/alguien para contemplar y caerse morado y ahora sí con frío con verdadero frío que es el que aprehende la columna el pivote central de cada uno de nuestros huesos miopes huesos. Una joven de no más de veinte años de holgura moderada acicalada en lágrimas muerta de pena verguenza llorando como lloran los niños indefensos cuando un perro grande grasiento peligrosamente se para en frente y grrrr ganas de morder y el pobre no sabe que significa esa violencia que se le presenta sinforma con forma de perro grande y grasiento y nada que hacer Monsieur Baruch. Así llorando la encontré frente a mí por una casualidad porque ni ella ni yo deberíamos estar ahí menos ella no no debería estar de ese modo llorando de pena de amor o por algo que en cualquier edad no sólo en esa pesa de tal modo que se hunde en el mar nos arranca los ojos o simplemente vuela como una de esas palomas que se le escapan al mejor cazador, claro el mismo de la liebre. Qué hacer que decir porque tiene que escucharme cuándo veo a una mujer llorar no sé qué hacer todo me parece estúpido y lo mejor que hago en esos casos es escabullirme esconderme para no hacer nada porque desde el momento en que algo aparece, el fenómeno, estás compremetido, el fenómeno compromete apuntala en realidad parece que tú eres el escogido "el regalado, a ti te ofrecen". Y ahí nuevamente estúpido estúpidamente sentado con las dos manos inútiles y nada que ofrecer nada que decir. Míjail seguramente si se hubiera encontrado con ella empezaría a cantar una canción de cuna se hubiera parado cedido el asiento y luego se hubiera puesto a mirarle el escote porque eso sí el escote era fantástico pero lloraba y las lágrimas caían por el escote y si la hubiéramos dejado así el omnibus se hubiera llenado de agua y todos sumergidos tendríamos que hacer algo algo para que la señorita del escote y las lágrimas siga con el escote pero deje las lágrimas a un lado porque dicho sea de paso son malas para la salud. Pero no en ese rato cuando mi cabeza a 200 kilometros por hora ya había superado al carro en realidad a esa velocidad ya había terminado mi viaje y me encontraba viendo tele y escuchando a la abuela que sin perder el tiempo me hacía un recuento de todas las desgracias una a una sin cortes comerciales y con el hiperplus de que te puede pasar a ti hijito tienes que cuidarte pero abuela sólo matan así a los judios como explicarle que entre un pobre perucho tercermundista y un rabino fanático nada pobre habían muchas diferencias, pero no no estaba en mi casa y la larga perorata entre la abuela et moi todavía no se realizaba aun cuando en un mundo posible mejor dicho a punto de ya no ser posible o sea como quien le giña un ojo a Derrida eso era estaba siendo. En un carro las situaciones nos acorralan somos víctimas de la sangrienta humanidad humores olores colores y todos los ores posibles se confunden y confabulan para llevar nuestra cordura al límite a la casi extinción porque en una couster limeña como todo producto nacional la lógica de la ilustración no sirve me entiende no sirve nada de nada los choferes seguramente no piensan en Kant ni de vainas. Yo la miraba no sé cómo no reconozco un atributo en esa mirada pudiera ser una mirada cualquiera una mirada indefensa o libidinosa una mirada de amigo o de un psicópata recién fresquesito que aún con el calor de la camisa de fuerza encontraba a solas y por primera vez la primera madre aquella que debe ser muerta o morirse o matarse etcetcetc, pero de cualquier modo eliminada. En esos casos uno debería tener una especie de botiquín una cajita mágica que te diga oye no seas ímbecil has esto y listo sin necesidad de teleología alguna libre y liberador el instrumento necesario para que esta niña sonriera se olvidara de las lágrimas y listo voila cet finit. Por supuesto mi única cajita o algo parecido lleva 24 años sobre mis hombros y muchas veces ha terminado por encacar todo peor peor de lo que era bueno por eso por eso mismo no había nada que hacer. Si Míjail estuviera en esa situación el pensaría en algo en algo lo suficientemente inteligente para salvar salvarse. Mi cabeza sólo me pertenece a mí no le pertenece a ella si ella se hubiera imaginado que el señorito que estaba sentado frente a sí pensaba en algo para que ella dejara de llorar me hubiera mirado indignada recelosa angustiada quién se atreve a interrumpir las lágrimas de una joven de no más de veinte años blanca que tiene un escote fenomenal y que llora por amor o por cualquier cosita que dentro de un par de años será un cuento más para compartir con los amigos o los no tan amigos entre copas y cigarros y abrazos y tocadas de manos usted me entiende. Supongo que hasta el momento en que uno no dice hace algo eso es privado luego ante cualquier tipo de gesto palabra o acción eso dejó de pertenecernos sólo entramos en escena ya sea por algo algo que se materializa materia materia batería plom plum eso es música o algo más que un ruido molesto alguna vez soportado otras veces espantable. En ese momento ella y yo eramos la sociedad porque sólo basta que aparezca otro para que seamos sociedad en realidad Míjail tiene razón uno dos tres es lo mismo siempre que aparezca el dos uno uno no nada nada no nada. Pero qué hice estuve tendido en el piso de la couster hasta que el valor o un pequeño aliento a desverguenza me permitió decirlo o sea hacer sociedad con ella tú Jein yo Tarzán de los monos y de las cousters que venir a salvarte a ti y a toda joven blanca con bonito escote y que llora de pena o por amor o por cualquier cosita que... Así, pregunté por qué llora (oígame no le permito que me falte el respeto fue la primera y como todos sabemos a veces duele esta vez supongo que dolió mucho) no hubo respuesta sólo se puso roja y bueno dejó de llorar creo que por pánico más que por voluntad propia quien ser este sujeto grande y peludo que preguntar por yo llorar algo así pero perdóneme pero discúlpeme pero oiga eso no fue todo también le dije ah! es por algo personal cómo en esas cámaras escondidas en donde la modelo piensa que no la ve nadie y se traga toda la hamburguesa para luego más tarde mucho más tarde ir al baño y meterse el dedo (!oye¡) a la boca y bacalao bacalao. Visto que mi operación fue de lo más estúpida me di cuenta que las cosas no cambiaban mucho seguía siendo un ímbecil ímbecil pero era uno que había hecho una imbecilidad extra o sea un ímbecil al cuadrado por acá y por allá no crea que me sentí bien en realidad era preferible un dolor de muelas en ese momento. Pero descubrí que todo lo material es social o por lo menos capaz de ser social. Míjail Míjail dolor de muelas Míjail a la mierda. Supongo que la chica del carro debe pensar algo cualquier cosa porque de algún modo compartimos algo un descubrimiento un develamiento un desnudamiento un acoplamiento y en conclusión miento me miento debe estar durmiendo tranquila por lo menos ya no llora lo cual nos salva por ahora de cualquier tipo de derrumbe o catástrofe que pueda ocurrir por favor no me den las gracias.

No hay comentarios: